De acuerdo con el índice Doing Business del Banco Mundial, Colombia se encuentra en el puesto 84 de 189 países medidos en cuanto a tiempo y costos para constituir una pequeña o mediana empresa, y en un honroso quinto lugar en Latinoamérica. Según dicho ranking, para constituir una sociedad del tipo de las por acciones simplificadas (S.A.S.) en el país, se deben agotar ocho pasos y se toma un promedio de 11 días. Si bien no es un puesto global demasiado envidiable, el buen resultado en comparación con la región y el ascenso sostenido del país (en el mismo ranking para el año 2008 ocupaba el puesto 126), se debe en buena medida a los importantes esfuerzos que se vienen realizando desde la expedición de la Ley 1258 de 2008 (Ley de las S.A.S.) para simplificar y facilitar la normatividad societaria en el país, incluyendo los trámites de constitución y legalización de empresas. Lo anterior se ha visto reiterado en otras normas tales como la Ley 1429 de 2010 e incluso en el actual Proyecto de Ley 70 de 2015 que actualmente se tramita ante la Cámara de Representantes.

Grosso modo, los pasos para constituir una sociedad en el país son:

  1. Elaboración y suscripción de Documentos y formularios de constitución;
  2. Inscripción en el Registro Mercantil llevado por la Cámara de Comercio del domicilio social;
  3. Registro de la inversión extranjera (en caso de aplicar);
  4. Apertura de cuenta bancaria;
  5. Inscripción ante autoridades tributarias nacionales y locales y obtención de los números de identificación tributaria respectivos;
  6. Inscripción de libros de comercio y expedición de títulos a accionistas;
  7. Registro de empleados ante el sistema general de seguridad social en salud, pensiones, riesgos laborales y aportes parafiscales.

Ahora, para determinar cuál es el tipo de sociedad más conveniente para el desarrollo de su empresa, debemos anotar que tradicionalmente (desde 1971) en Colombia han existido cinco tipos de sociedades, con la clásica división entre sociedades de personas y de capital, siendo las más utilizadas las de responsabilidad limitada (equivalente a la LLC) y las sociedades anónimas (equivalentes a las Corporations). Las diferencias entre ellas tienen que ver con la responsabilidad de los socios o accionistas, las reglas sobre administración de la sociedad, conformación del capital, requisitos mínimos o máximos de asociados, entre otras. Como ya se mencionó, en el 2008 se crean en Colombia las sociedades por acciones simplificadas, S.A.S., fruto de un minucioso estudio de derecho comparado de otras legislaciones con tipos societarios simplificados tales como la S.A.S. francesa y las LLC de los estados de Delaware y Wyoming. Este tipo de sociedad es actualmente el más utilizado en el país, ya que permite regular las necesidades específicas de los accionistas, sin mayores restricciones o limitaciones que las impuestas por ellos mismos con un alto grado de autorregulación. Se calcula que hoy en día más del 95% de las sociedades que se crean en Colombia adoptan el tipo de S.A.S.

Sin embargo, este tipo de sociedades no puede cotizar en el mercado público de valores y no sirve para desarrollar ciertos tipos de empresas, tales como de servicios públicos domiciliarios. Por lo tanto, para decidir el tipo de sociedad que se quiere utilizar, los accionistas deben considerar las restricciones y limitaciones propias de cada una de ellas y los objetivos, finalidades y preferencias específicas de los accionistas y de la empresa misma que se pretenda desarrollar.

Específicamente refiriéndonos a las S.A.S., cabe resaltar que sus accionistas responden únicamente hasta el monto de sus respectivos aportes, no tienen requisito de capital mínimo (ningún tipo lo requiere), no requieren Junta Directiva ni revisor fiscal, se constituyen y reforman por documento privado y no por escritura pública y, en general, permiten que los accionistas pacten libremente las estipulaciones que regularán el desarrollo de la sociedad hasta su liquidación y las relaciones entre los accionistas. Por lo tanto, consideramos que es un tipo de sociedad que se ajusta a las necesidades de la gran mayoría de empresarios.

Finalmente, debemos llamar la atención sobre el hecho de que en Colombia se constituyen sociedades sin conocer todas las obligaciones que esto implica, generando incumplimientos reiterados de las mismas que pueden conllevar sanciones económicas y otras contingencias futuras. Por esto se recomienda estar siempre asesorados por expertos en la materia que analizarán las necesidades específicas de cada empresario y lo guiarán, no solo en la etapa de creación de la empresa, sino también durante el desarrollo de los negocios adelantados por la misma. Así mismo, se deben tener en cuenta las obligaciones comerciales, tributarias, cambiarías y regulatorias que deben cumplir las sociedades anualmente, para evitar que la sociedad misma, y en algunos casos sus administradores y accionistas, puedan ser responsables.

En conclusión, creemos que el buen clima de negocios en el país se debe en cierto grado al desarrollo y flexibilización constante de las normas comerciales y societarias. El país sigue tomando medidas para facilitar la generación de empresa, tanto de inversión local como extranjera, y existen tipos societarios como las S.A.S. que permiten tanto al pequeño emprendedor como a la gran multinacional emprender sus negocios en el país, redundando en beneficio para todos los actores del mercado.